Homologación de soldadura en España: qué norma se aplica y cuándo se exige

Homologación de soldadores en España

Para trabajar como soldador no hace falta un carné nacional único. Aun así, en muchos encargos se pide un certificado que demuestre la cualificación de quien suelda.

La homologación de soldadura en España consiste en superar una prueba práctica conforme a la norma ISO 9606 y obtener un certificado con una validez limitada en el tiempo. Que sea obligatoria o no depende del sector y del tipo de estructura en la que se vaya a trabajar.

Para quien busca empleo en calderería, montaje de estructuras metálicas o mantenimiento industrial, este certificado suele decidir si se supera o no el primer filtro de una empresa.

Muchas ofertas lo piden de forma expresa. Otras lo valoran como un indicador de que el candidato sabe soldar bajo las condiciones que exige una obra o un taller con control de calidad. Por eso es útil saber qué es exactamente, quién lo emite, cuánto dura y cómo prepararse para la prueba.

Homologación, cualificación y certificación: de qué se habla

“Homologación” es la palabra que se oye en talleres, ofertas de empleo y anuncios de cursos. En la norma técnica, el término correcto es cualificación de soldadores, y el documento resultante es un certificado de cualificación. Cuando ese certificado lo emite una entidad acreditada para certificar personas, se habla también de certificación.

La diferencia de nombre tiene consecuencias prácticas. Un soldador no se cualifica en abstracto, sino para las condiciones en las que hizo la prueba, empezando por el material.

Quien supera el examen soldando acero no queda habilitado automáticamente para soldar aluminio, porque la norma dedica partes distintas a cada familia de metales. Es habitual que un profesional acumule varias cualificaciones a lo largo de su carrera según los trabajos que realiza.

Tampoco hay que confundir este certificado con un título académico. La cualificación según la ISO 9606 acredita que una persona fue capaz de ejecutar una soldadura conforme a unos requisitos en una fecha concreta. No sustituye a la formación ni a la experiencia, pero sirve como prueba objetiva ante clientes, inspectores y empresas contratantes.

¿Es obligatorio estar homologado para trabajar como soldador?

En España no existe una ley única que obligue a todo soldador a estar homologado en cualquier trabajo. La exigencia aparece cuando una norma sectorial lo pide, y eso ocurre sobre todo en construcción metálica, fabricación de vehículos, material ferroviario y equipos a presión. Fuera de esos ámbitos, la decisión suele quedar en manos del cliente o de la propia empresa.

Estructuras de acero y aluminio en construcción

Las estructuras de acero y aluminio destinadas a construcción necesitan el marcado CE conforme a la norma UNE-EN 1090, obligatorio desde el 1 de julio de 2014.

Esa norma establece que los soldadores deben estar cualificados según la ISO 9606 y que los operarios de soldeo, es decir, quienes manejan equipos mecanizados o automáticos, deben estarlo según la EN 1418.

En edificación, un artículo formativo de SEAS recoge que el Documento Básico SE-A del Código Técnico de la Edificación pide que los soldadores estén certificados por un organismo acreditado y cualificados según la ISO 9606.

En la práctica, quien quiera trabajar en talleres que fabrican vigas, pilares, cerchas o escaleras metálicas para obra encontrará este requisito con frecuencia.

Vehículos y material ferroviario

En la fabricación de vehículos, la ISO 3834 indica que todos los soldadores y operadores deben estar cualificados mediante pruebas apropiadas. Para aplicaciones ferroviarias, la ISO 15085 va un paso más allá y exige de forma explícita la cualificación según la ISO 9606. Son sectores con controles de calidad estrictos, donde una soldadura defectuosa puede comprometer la seguridad de muchas personas.

Equipos a presión

Calderas, depósitos y recipientes sometidos a presión tienen su propia regulación. El texto vigente es el Real Decreto 809/2021, de 21 de septiembre, que sustituye al anterior Reglamento de equipos a presión aprobado por el Real Decreto 2060/2008, hoy derogado.

Quien vaya a soldar en este campo debe revisar ese reglamento, sus instrucciones técnicas complementarias y la normativa de desarrollo aplicable al equipo concreto, porque los requisitos varían según el tipo de instalación.

Trabajos sin exigencia normativa específica

Según la misma fuente formativa, las soldaduras puramente estéticas, como la cerrajería sencilla o la fabricación de muebles metálicos, no tienen que soportar cargas importantes.

En esos casos no suele haber una norma que imponga la cualificación. Que no sea obligatoria no significa que no se pida: muchas empresas la exigen en sus procesos de selección porque les da garantías sobre el nivel técnico del candidato.

ÁmbitoNorma de referenciaQué se pide al soldador
Estructuras de acero y aluminio para construcciónUNE-EN 1090 (marcado CE)Cualificación según ISO 9606; operarios de soldeo según EN 1418
EdificaciónCTE, Documento Básico SE-ACertificación por organismo acreditado y cualificación según ISO 9606
Fabricación de vehículosISO 3834Cualificación mediante pruebas apropiadas
Aplicaciones ferroviariasISO 15085Cualificación según ISO 9606
Equipos a presiónReal Decreto 809/2021 y normativa de desarrolloRequisitos según el reglamento y el tipo de equipo
Cerrajería sencilla y mobiliarioSin norma sectorial específicaDepende de lo que exija el cliente o la empresa
Qué exige cada sector al soldador

Esta tabla orienta, pero no sustituye a la lectura de la norma aplicable ni al criterio del responsable de calidad de cada proyecto. Ante una duda concreta sobre un contrato o una inspección, lo prudente es consultar con la entidad certificadora o con un técnico especialista en el sector.

La norma ISO 9606 y sus partes

La ISO 9606 se titula “Cualificación de soldadores. Soldadura por fusión” y se divide en partes según el material base. De acuerdo con el esquema de certificación de TÜV SÜD, las cinco partes cubren:

  • Parte 1: aceros.
  • Parte 2: aluminio y sus aleaciones.
  • Parte 3: cobre.
  • Parte 4: níquel.
  • Parte 5: titanio o circonio.

La parte más demandada en el mercado laboral es la de aceros. Su versión española vigente es la UNE-EN ISO 9606-1, edición de noviembre de 2017, que adopta la norma europea EN ISO 9606-1:2017. La elaboró el comité técnico CTN 14 “Soldadura y técnicas conexas”, con la Asociación Española de Soldadura y Tecnologías de Unión (CESOL) como secretaría.

La parte 2, dedicada al aluminio, figura en algunos alcances de acreditación con una edición de 2005. Las normas técnicas se revisan periódicamente, así que antes de presentarse a una prueba es recomendable preguntar a la entidad certificadora qué edición aplica.

Cómo es la prueba de cualificación

La prueba es eminentemente práctica. El aspirante suelda dos piezas que forman lo que se denomina “cupón de prueba”, y sobre ese cupón se realizan después los ensayos que determinan si la soldadura cumple los requisitos de la norma. El proceso suele seguir estos pasos:

  1. Definir con la entidad certificadora el material, el proceso de soldeo y las condiciones de la prueba, en función del trabajo que se quiera acreditar.
  2. Soldar el cupón de prueba en las condiciones acordadas.
  3. Someter el cupón a ensayos no destructivos, como inspección visual, radiografía o ultrasonidos, o a ensayos destructivos, como doblado, fractura o macrografía.
  4. Si el resultado es conforme, la entidad emite el certificado de cualificación del soldador.

Los ensayos no destructivos permiten examinar la unión sin romperla y detectar defectos internos, como poros o faltas de fusión. Los destructivos, en cambio, someten la pieza a esfuerzos o la cortan para observar su interior. En ambos casos, lo que se evalúa es la calidad real de la soldadura, no la teoría que conozca el aspirante.

Una objeción frecuente es esta: “Llevo quince años soldando, ¿por qué tengo que examinarme?”. La respuesta tiene que ver con la trazabilidad.

Una empresa que fabrica estructuras con marcado CE no puede justificar ante un inspector la experiencia de un trabajador con su palabra; necesita un documento que pruebe que esa persona supera los ensayos de la norma.

Para un soldador experimentado, la prueba suele ser un trámite asequible, siempre que practique antes el tipo de unión y la posición que se le van a pedir.

Quién emite el certificado de soldador

El certificado puede emitirlo un organismo acreditado por ENAC (Entidad Nacional de Acreditación) o, en otros casos, entidades sin esa acreditación. La diferencia importa cuando el cliente o la norma exigen expresamente una certificación por organismo acreditado, como ocurre en edificación.

Entre las entidades acreditadas figura CESOL, cuyo alcance incluye la UNE-EN ISO 9606-1:2017 para aceros y la UNE-EN ISO 9606-2 para aluminio.

TÜV SÜD también dispone de un esquema con acreditación de la misma entidad nacional, que abarca las cinco partes de la norma y se apoya en la UNE-EN ISO/IEC 17024, la referencia internacional para organismos que certifican personas.

Algunas federaciones empresariales del metal, como FEMPA en Alicante, ofrecen igualmente servicios de homologación y renovación de soldadores.

Antes de elegir dónde examinarse, merece la pena hacer tres comprobaciones sencillas:

  • Pedir a la entidad su alcance de acreditación y confirmar que incluye la parte de la norma y el material que se necesitan.
  • Verificar con la empresa contratante o con el cliente si exigen un organismo acreditado concreto.
  • Preguntar por las condiciones de renovación y de mantenimiento de la validez del certificado.

Cuánto dura el certificado y cómo se renueva

Con la norma UNE-EN ISO 9606-1, el periodo de validez de la cualificación es de 3 años. La norma anterior, la UNE-EN 287-1, fijaba un plazo de 2 años, y todavía circulan ofertas o comentarios que repiten aquel criterio. Al terminar los tres años, el soldador debe realizar una nueva prueba para renovar su cualificación.

Las condiciones concretas de prolongación o renovación dependen de la edición de la norma y del esquema de cada organismo certificador. Por eso es recomendable leer con atención el certificado recibido y anotar su fecha de caducidad.

Un soldador que deja pasar el plazo sin renovar puede encontrarse con que su documento ya no le sirve para entrar en una obra con control de calidad, justo cuando surge una oportunidad de trabajo.

Un ejemplo hipotético ilustra bien el problema. Una persona obtiene su cualificación en acero, trabaja dos años en un taller de calderería y después pasa una temporada sin empleo.

Si se presenta a una oferta de montaje de estructuras metálicas cuando su certificado está a punto de caducar, la empresa puede pedirle que lo renueve antes de incorporarse. Mantener el certificado al día evita perder ese tipo de ocasiones.

Cualificación del soldador y del procedimiento: no son lo mismo

Un error habitual es pensar que basta con que el soldador esté certificado para que una soldadura cumpla la norma. Existe otra cualificación distinta: la del procedimiento de soldeo, conocida por las siglas WPS y WPQR.

La cualificación del soldador, regida por la ISO 9606, demuestra que una persona sabe ejecutar la unión. La del procedimiento, en cambio, demuestra que el método de soldadura definido para un trabajo produce uniones con las propiedades exigidas. Se rige por otras normas: la UNE-EN ISO 15609-1, que regula la especificación del procedimiento, y la UNE-EN ISO 15614-1, que regula su cualificación.

En los proyectos sujetos a requisitos estrictos, ambas cualificaciones conviven: el procedimiento establece cómo debe soldarse y el soldador certificado demuestra que es capaz de hacerlo de esa forma.

Entender esta distinción ayuda mucho en una entrevista de trabajo, porque los responsables de calidad valoran a los candidatos que saben leer y seguir una especificación de procedimiento.

Cómo prepararse para la prueba y para el empleo

La prueba de cualificación evalúa un resultado práctico, de modo que la preparación pasa por muchas horas de soldadura supervisada. Quien parte de cero necesita aprender los procesos de soldeo, la lectura de planos, la preparación de bordes y las medidas de seguridad antes de pensar en certificarse. Quien ya tiene experiencia suele necesitar, sobre todo, entrenar el tipo de unión concreta que se le va a evaluar.

La formación para el empleo cumple aquí un papel importante. Un Certificado de Profesionalidad de la familia de fabricación mecánica acredita oficialmente unas competencias profesionales con validez en todo el territorio nacional.

No equivale a la cualificación según la ISO 9606, porque son documentos distintos con finalidades distintas, pero se complementan bien: el Certificado de Profesionalidad demuestra una formación completa en el oficio y la cualificación ISO 9606 acredita la ejecución de una soldadura concreta conforme a la norma.

Las prácticas en empresas cumplen otra función. Trabajar en un taller real, con plazos, planos y controles de calidad, permite ganar soltura y conocer de primera mano qué pide el sector.

Además, es una de las vías más directas para entrar en el mercado laboral cuando se termina la formación teórica, que es justo el momento en el que muchas personas encuentran más dificultades.

Para quienes han aprendido el oficio trabajando, sin un título que lo respalde, existe el procedimiento de evaluación y acreditación de competencias profesionales.

Permite obtener el reconocimiento oficial de lo aprendido por la experiencia laboral o por vías no formales. Supongamos un caso típico: alguien que lleva años soldando en pequeños talleres sin contrato formativo ni certificado.

Con una preparación adecuada, puede acreditar sus competencias por esa vía y, en paralelo, presentarse a la prueba de cualificación para optar a puestos con mayores exigencias técnicas.

En INAFE (Instituto Nacional de Formación y Empleo) ofrecemos cursos de soldadura y calderería, así como Certificados de Profesionalidad en modalidad presencial y online, en instalaciones homologadas por la Junta de Andalucía para impartir estas especialidades.

Somos un centro concertado con la administración pública y acreditado por el SEPE, con cursos gratuitos para personas desempleadas, prácticas en empresas tras la formación teórica gracias a nuestros convenios, preparación para la evaluación y acreditación de competencias profesionales y acceso a nuestra bolsa de empleo como agencia de colocación acreditada.

Las empresas que necesitan formar a su plantilla en soldadura pueden hacerlo mediante formación bonificada a través de FUNDAE, sin ocuparse de las gestiones.

Preguntas frecuentes sobre la homologación de soldadores

¿El certificado ISO 9606 es válido fuera de España?

La versión española de la norma adopta una norma europea e internacional, por lo que la ISO 9606 es una referencia común en muchos países.

Aun así, la aceptación del certificado en un proyecto concreto depende de lo que exijan el contrato, el cliente o la normativa local. Antes de desplazarse a trabajar a otro país, lo prudente es confirmar qué entidad certificadora aceptan.

¿Cada cuánto tiempo hay que renovar la cualificación?

Con la UNE-EN ISO 9606-1, la validez es de tres años. Al finalizar ese periodo, el soldador debe superar una nueva prueba. Las condiciones de prolongación varían según el organismo certificador, así que es recomendable consultarlas en el momento de obtener el certificado.

¿Necesito estar homologado para trabajos de cerrajería?

Para cerrajería básica o fabricación de muebles metálicos no suele existir una norma que lo imponga, porque esas soldaduras no soportan cargas importantes.

La situación cambia si el trabajo forma parte de una estructura de construcción sujeta al marcado CE. Además, muchas empresas valoran el certificado aunque no sea obligatorio.

¿Un Certificado de Profesionalidad sustituye a la homologación?

No. El Certificado de Profesionalidad acredita oficialmente unas competencias profesionales en todo el territorio nacional, mientras que la cualificación ISO 9606 demuestra que se ha superado una prueba práctica de soldadura conforme a la norma. Son complementarios, y tener ambos mejora la empleabilidad en el sector metalúrgico.

¿Si estoy homologado, ya no hace falta el WPS?

Tampoco. La cualificación del soldador y la del procedimiento de soldeo son cosas distintas, reguladas por normas diferentes. El certificado personal demuestra la habilidad del soldador; la WPS y su registro de cualificación demuestran que el método de soldeo empleado es adecuado para el trabajo.

¿Qué normativa se aplica a la soldadura de equipos a presión?

El reglamento vigente es el aprobado por el Real Decreto 809/2021, que sustituyó al Real Decreto 2060/2008. Los requisitos concretos para soldadores dependen del tipo de equipo y de la normativa de desarrollo, por lo que hay que revisarlos caso por caso con el responsable técnico de la instalación.

Si quieres formarte en soldadura o calderería, preparar la acreditación de tu experiencia o dar el paso hacia un Certificado de Profesionalidad con prácticas en empresas incluidas, puedes contactar con el equipo de INAFE para informarte e inscribirte en la convocatoria que mejor encaje con tu perfil.


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